En este Blog queremos compartir contigo la vida de la bienventurada Dina Bélanger RJM. Publicaremos periódicamente breves capítulos que nos ayudarán a conocerla más.
Te invitamos a leerlos y a que dejes tus comentarios.


LA FAMA DE SANTIDAD de Dina Bélanger se ha hecho universal después de su beatificación.

lunes, 8 de agosto de 2016

Nostalgia

Amaneció el 11 de agosto de 1921. Sus padres la acompañan al noviciado que las religiosas de Jesús-María tienen en Sillery (Quebec). 
Ella cuenta que en su interior reinaba la oscuridad y la repugnancia, pero que apenas traspasó la puerta, una fuerza interior le obligó a decir: “ya estoy en mi casa”. Esto la convence de que está donde Dios quiere, sin quitarle la mezcla de sentimientos naturales que vive todo el que está en tinieblas. Sus deseos de soledad, sus ilusiones por la vida religiosa habían desaparecido, y por otra parte sabía que Jesús estaba con ella. Cuando a uno algo le cuesta mucho, pero piensa que está haciendo lo que debe hacer, ¿verdad que siente una mezcla de paz, angustia y seguridad…? Hay algo inexplicable que hace sufrir, pero que al mismo tiempo da alegría. Esto le pasó a Dina.
Te cuento que Dina no es la primera, ni la única que tiene estos sentimientos, que en el fondo se resumen a no entender lo que pasa. Hubo una mujer, la Virgen, que tampoco entendió nada en Nazaret cuando un ángel le anunció el misterio más grande que iba a ocurrir y, sin embargo, dio su SI sin verlo todo claro. Aunque el “SI” que estaba dando Dina no tiene comparación con el que dio María, es muy posible que la tuviera presente en estos momentos porque, aunque no te lo he dicho antes, Dina, desde siempre, quería mucho a la Virgen y a Ella acudía en los momentos difíciles.

Con todo esto, no creas que, durante aquellos primeros días la vida se le presentó fácil. Dina sigue a oscuras y la tentación y el desaliento la persiguen. Todo le parece casi imposible. “Y tú vas a vivir aquí hasta el fin de tus días? ¿Te vas a someter a estas exigencias que son una carga?” El vivir en común es de las cosas que más le cuestan…
En ella nace una gran nostalgia de su casa. Nadie nota nada, ni lo va a comunicar a nadie, sólo van a saberlo unos seres muy discretos. Un día en el jardín descubre el gallinero y con el corazón oprimido dice a las gallinas: “Vosotras estáis en vuestra casa, ¡aprovechaos bien, sí aprovechaos!”. Así está su estado de ánimo… Además, piensa que no tendrá la posibilidad de poder vivir su vida de oración en soledad; en varios momentos del día todas se reúnen en la capilla para una oración en común y Dina cree que ya no podrá hablar íntimamente y a solas con Jesús. Ella buscaba otra cosa… Un día revive el primer momento cuando una voz le obligó a decir “estoy en mi casa” y se da cuenta de que todo lo que está sintiendo no viene de Dios… Lo rechaza y renueva su gran deseo de fidelidad.

Después llega el retiro para prepararse a la entrada oficial al noviciado y vuelve la luz y la paz. Durante estos días recibe dos grandes gracias: vuelve la comunicación íntima con Jesús y siente que Dios le toma el corazón y en su lugar pone los de Jesús y María. Ella no sabe cómo describirlo. Ya no tendrá que buscarlos fuera, los posee en su interior. El Señor le reserva gracias cada vez mayores. En Dina va a empezar una ascensión continua que nos la dará a conocer a través de las divisas que se irá dando a sí misma. Ahora lo resume en: “obedecer ciegamente, sufrir con alegría, amar hasta el martirio.”

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