En este Blog queremos compartir contigo la vida de la bienventurada Dina Bélanger RJM. Publicaremos periódicamente breves capítulos que nos ayudarán a conocerla más.
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LA FAMA DE SANTIDAD de Dina Bélanger se ha hecho universal después de su beatificación.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Religiosa de Jesús-María

Dina sigue un camino ascendente. Crece su intimidad con Jesús, se identifica con Él . Sigue oyendo la voz, que desde pequeña había oído en su interior, a menudo no sólo durante la oración, sino también en el trabajo e incluso durante los momentos de recreo. Exteriormente, como siempre, nadie nota nada. Comparte con sus compañeras, se divierte con ellas y en su interior el Señor se le comunica. En ella domina cada vez más la confianza en Jesús y, a veces, se toma la libertad de decirle locuras, sí locuras ¿Verdad que cuando dos seres se aman mucho no se encuentran las palabras adecuadas para expresar este amor…?  Jesús se va convirtiendo cada vez más en la “Vida de su vida” y, un día ella oye que le dice: “Soy Yo el que obra en ti y por ti, en adelante te llamarás Jesús, pero cuando hagas alguna tontería, eso vendrá de ti y te llamarás Cecilia”.  Y ¿sabes?,  Dina se da cuenta de sus ligerezas y entonces oye una voz que le dice: “esto lo ha hecho Cecilia”. Jesús empieza a substituirla y esta substitución, que irá creciendo, traduce lo que dice San Pablo: “ya no soy el que vive, es Cristo quien vive en mí.”
Su amor a la Eucaristía que, desde su Primera Comunión la había invadido, aumenta. Un día, mientras está delante del Santísimo expuesto en la capilla del noviciado, le parece ver una multitud de personas que van por mal camino. Jesús le dice que puede salvarlas, rezando por ellas y ofreciéndole pequeños sacrificios; como verdadero apóstol lo hace inmediatamente y ve cómo vence la gracia y los que iban por mal camino lo abandonan. En muchos momentos tiene una sed ardiente de salvar almas y siente por ello una gran responsabilidad que la va a perseguir toda su vida. No puede encerrarse en su vida interior; necesita abrir espacios para los demás. A menudo Dina repite: “Dios mío, te pido la gracia de vivir y morir mártir de amor, víctima de amor, apóstol de amor” En junio de 1923, su divisa se va perfilando: “amar y sufrir.” En ella, todo es una ascensión constante y rápida. Su amor y su deseo de unirse a Dios son tan intensos que, con Santa Teresa, puede decir: “Muero porque no muero…”
A medida que pasan los días, en Dina va creciendo el deseo de pertenecer radicalmente a Jesús, de entregarse totalmente a Él por medio de los votos de obediencia, pobreza y castidad. Han pasado ya dieciocho meses desde que empezó el noviciado y llega el deseado 15 de agosto de 1923. Sus padres están presentes, uno de sus primos celebra la Misa, también está allí el sacerdote que la había dirigido espiritualmente la mitad de su vida.
Dina pronuncia públicamente los votos que privadamente ya le había ofrecido al Señor.  Bernadette,  su amiga de Nueva York, profesa también el mismo día. Dina ya es Religiosa de Jesús-María, la Congregación fundada en Lyon (Francia) por Claudina Thévenet en 1818.

Antes de dejar el noviciado plasma sus sentimientos en una poesía; es el ideal que la persigue: “Jesús, yo seré santa”.

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